Cómo planificar para reducir tus gastos

La planificación es fundamental en cualquier proyecto económico, incluso si se trata de un proyecto personal o familiar, máxime cuando la necesidad nos urge a conseguir dinero ya. Y es que las finanzas domésticas, como las profesionales, sin una planificación que contemple detalladamente los gastos y los ingresos, los posibles percances, las posibilidades de ahorro y todo aquello con lo que nos enfrentamos diariamente están, irremisiblemente, condenadas al fracaso.

Una correcta planificación financiera no reviste ninguna dificultad, aunque quien la lleve a cabo sea profano en materia económica y contable. Tan solo requiere de tres valores fundamentales, que cualquiera es capaz de ponerlos en práctica si se lo propone: voluntad, responsabilidad y compromiso.

¡Necesito dinero ya! Cómo planificar para reducir gastos de un modo constante, inmediato y efectivo

Si disponemos de una voluntad firme para planificar gastos e ingresos, si somos responsables y sinceros con nuestra planificación y nos comprometemos con ella, los resultados no tardarán en hacerse bien visibles. El resto, en lo que a planificación se refiere, es solo una cuestión técnica que trataremos de explicitar a continuación para que tu plan financiero resulte en un ahorro evidente, constante y efectivo, sobre todo reduciendo gastos en los quehaceres más cotidianos.

Para ello, lo primero que debemos establecer en nuestra planificación son los ingresos totales con los que contamos a fin de mes. Esto es más o menos sencillo y rápido de realizar, por lo que nos fijaremos en lo que más nos interesa ahora: la planificación de los gastos con el fin de reducirlos en todo lo posible.

Dispuestos los ingresos, y preparados para afrontar el apartado de gastos, en él diferenciaremos entre los que son irreducibles (hipotecas, préstamos personales, cuotas de colegios, etc.) y aquellos que nos permiten un mayor margen de maniobra, tales como desplazamientos, comida, suscripciones, viajes, ocio...

Entre estos gastos que se prestan a un mayor ajuste, a su vez también distinguiremos aquellos que sean prescindibles de los que sean absolutamente necesarios: por ejemplo, no es lo mismo prescindir de una suscripción mensual a una revista, que hacerlo del transporte al trabajo o la comida, que claramente no pueden ser recortables en su totalidad. Tras hacer esta división, tendremos por un lado aquellos gastos que podemos recortar totalmente, con un claro resultado en positivo para el ahorro, y aquellos otros que, pese a ser gastos imprescindibles, nos permiten reducirlos y ajustarlos de algún modo. Por ejemplo:

  • Usa el transporte público siempre que te sea posible, y compra abonos mensuales para reducir su coste. En el caso de que tengas que desplazarte en u automóvil particular, procura compartir el viaje y los gastos con otras personas.
  • Compara ofertas entre distintos supermercados y aprovecha los bonos de descuento que algunos comercios ponen a disposición de sus clientes.
  • Realiza siempre tus compras de un modo ordenado, planificándolas previamente (usando una lista de la compra, por ejemplo) y evita en todo lo posible la compra compulsiva.

Una buena planificación es el primer paso para empezar a ahorrar: te muestra en qué aspectos puedes recortar tus gastos, cuáles de ellos son prescindibles y con qué margen cuentas para el ahorro. Si necesitas dinero ya mismo, y te propones seriamente planificar tus finanzas domésticas, ten por seguro que los resultados superarán con creces tus expectativas y verás cómo tu situación financiera, incluso a muy corto plazo, mejorará en tu beneficio propio y el de toda tu familia.