Préstamos seguros versus préstamos inseguros: ¿qué diferencia hay?

Un préstamo no deja de ser una operación financiera que, aunque sea de poca cantidad, como tal siempre entraña un riesgo tanto para la parte solicitante como para el prestamista que lo concede. Por eso, es habitual que se hable de préstamos seguros contraponiéndolos a los préstamos inseguros, que como su mismo nombre indica ofrecen, en el primer caso, una mayor seguridad (principalmente para el prestamista) y, en el segundo, una mayor inseguridad.

En resumidas cuentas, un préstamo seguro para el prestamista es aquél que se concede con las suficientes garantías de devolución, obtenidas bien porque el solicitante ostenta una situación financiera a salvo de todo riesgo, que le permite responder de su deuda en cualquier momento por sus propios medios, bien porque se incluyen, en el préstamo, a terceros o avalistas que responden con su propio capital o bienes por el solicitante. Claro está que, en el caso de no satisfacer la deuda en los términos pactados, el prestamista en este caso trasladará la responsabilidad al o los avalistas, que deberán sufragar la deuda del primero.

Los préstamos inseguros son la otra cara de la moneda: aquellos préstamos que se conceden sin garantías, o con pocas garantías por parte del solicitante, se consideran inseguros para el prestamista, que normalmente compensa esta inseguridad cargando al préstamo con unos intereses muy superiores a los habituales, ofreciéndole un mayor beneficio acorde con el riesgo que asume con la concesión del préstamo.

Las entidades bancarias tradicionales operan con préstamos seguros e inseguros, pero siempre dentro de unos límites que ellas consideran razonables: un historial de crédito dañado o la completa ausencia de avales queda, habitualmente, fuera de esos límites, con lo cual muchas personas ven directamente vetada cualquier posibilidad de acceso a crédito, aunque sea a costa de asumir el pago de unos intereses desorbitados.

Las compañías de micropréstamos y préstamos online como Kyzoo están especializadas en lo que tradicionalmente se ha venido llamando préstamos inseguros, aunque en el caso de Kyzoo y pese a no requerir avales de ninguna índole, tampoco aplica tasa de interés que eleven el coste de sus préstamos a cantidades desorbitadas. Al contrario, Kyzoo cobra solo una comisión de un euro al día por cada 100 € prestados, con lo que el cliente paga única y exclusivamente por los días que tarda en devolver las cantidades otorgadas, independientemente del tiempo por el que se haya concedido el préstamo. Es decir, si un préstamo de 100 € concedido por un mes se devuelve al cabo de una semana, el cliente solo paga 7 euros, ¡ni uno más!